Capítulo 234 234

Sierra se quedó paralizada, completamente tomada por sorpresa. Se quedó allí como una estatua, con la mente en blanco y las manos volviéndose frías. ¿Estaba alucinando? ¿Cómo era posible que ese idiota estuviera sentado en el asiento del entrevistador?

—Señorita Morris, esta es la presidenta de nue...

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