Capítulo 58 58

Desmond masculló una maldición entre dientes y se apresuró tras ella.

La noche era profunda y negra; la pista ancha se extendía hacia adelante, y cinco motocicletas la cruzaban como relámpagos. Cada curva, cada acelerón, cada rebase era una descarga de adrenalina, de esas que te hacen sentir el cor...

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