Capítulo 37 La declaración de Mateo

El juzgado olía a papel viejo, a café de máquina y a la tensión específica de los días en que alguien va a hablar bajo juramento sabiendo que cada palabra puede destrozar o salvar una vida.

Llegamos temprano. Demasiado temprano. Adrián había dormido poco; yo, casi nada. Sofía nos había enviado un m...

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