Capítulo 39 La medida de alejamiento

La mañana siguiente amaneció con un cielo de plomo y una lluvia fina que no terminaba de caer ni de parar.

Habíamos dormido poco. El cuerpo pesaba como si hubiéramos cargado el juzgado entero sobre los hombros. Adrián ya estaba despierto cuando abrí los ojos; miraba el techo con una expresión que c...

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