Capítulo 41 El poder y el primer golpe

El mensaje de Mateo se quedó brillando en la pantalla apagada como una marca de fuego.

*El poder ya está en mis manos.

El abuelo confía en mí.

Ustedes deberían haber firmado cuando pudieron.

Ahora… el final lo escribo yo.*

No necesitaba firmar con su nombre. La arrogancia era firma suficiente.

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