Capítulo 42 La voz del patriarca

El juzgado olía otra vez a papel, a café frío y a la tensión específica de los días en que se decide algo que no tiene marcha atrás.

Llegamos antes de las nueve. El cielo seguía gris. La lluvia había cesado, pero el aire conservaba esa humedad pesada que se pega a la piel. Adrián conducía en silenc...

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