Capítulo 46 Las primeras paredes seguras

La primera mañana de Sofía en la mansión amaneció con un silencio engañoso.

No había flashes en la reja. No había voces gritadas. Solo el sonido lejano de la lluvia fina sobre el jardín y el canto esporádico de algún pájaro que se había atrevido a desafiar el clima. Durante unos segundos, al abrir ...

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