Capítulo 8

Chloe despertó en la enfermería de la prisión en una oscuridad absoluta.

Su voz cargaba pánico.

—¿Por qué no puedo ver nada? ¡Enciendan las luces!

El tono de la enfermera fue distante.

—Las luces están encendidas. Estás ciega.

Las palabras la golpearon como un puñetazo.

—No.

Las manos de Chlo...

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