Entrenando al zorro

El sol de la mañana apenas había salido cuando dejé mis aposentos, el palacio aún envuelto en una suave neblina del amanecer.

Al salir al pasillo, vi a Anna esperándome, apoyada casualmente contra la pared de piedra. Sus ojos se iluminaron al verme, aunque trató de ocultar la pequeña sonrisa que s...

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