Me voy, ¿voy a estar bien? (editado)

Nos quedamos juntos en silencio un rato. No necesitábamos hablar; estábamos contentos de estar en brazos del otro. Nunca me había sentido tan feliz. Le acaricié la espalda mientras apoyaba la cabeza en mi pecho. Me encantaba la sensación de tocarlo; podía sentir cómo los músculos fuertes de su espal...

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