Mi lobo y yo. (editado)

—Abre los ojos, Genni.

Oí la voz, pero no parecía venir de mi cabeza; venía de frente, delante de mí.

Abrí los ojos lentamente, para ver a la loba más hermosa que había visto en mi vida. Era de un plateado puro, esbelta y majestuosa. Inclinó la cabeza hacia mí, y yo hice lo mismo.

—Hola. Déjame p...

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