Capítulo 52

—Y-Yo… lo siento. Dijo que era tu hermana, así que yo… como una tonta…

Dahlia bajó la cabeza y mi irritación se fue disipando poco a poco. Irene, en cambio, miraba a su alrededor en mi sala de estar, sin molestarse en ocultar su asombro. Literalmente se le había caído la mandíbula.

—Está bien —dij...

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