CAPÍTULO 28

Alec me acompañó hasta la puerta de mi habitación, llenando el silencioso pasillo con historias fascinantes sobre cosas que yo jamás había sabido.

Alcé la vista hacia él, escuchando con atención y sonriendo, sintiendo como si aquella caminata tranquila fuera uno de los momentos más felices de mi dí...

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