Libro 3: Capítulo 2

La gente estaba caótica, corriendo para subirse a sus autos y salir a la carretera, pero las calles ya estaban llenas. Las bocinas sonaban como alarmas furiosas, y el olor a caucho quemado se mezclaba con el aroma acre del miedo. Las madres agarraban a sus hijos llorando, arrastrándolos hacia vehícu...

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