Libro 3 - Capítulo 8

La oscuridad era absoluta.

Se apretaba contra mi piel como una cosa viviente, pesada y sofocante. Las runas en las paredes pulsaban débilmente, su resplandor desvaneciéndose con cada latido. Cada destello era más lento que el anterior, como una estrella moribunda exhalando su último aliento. Detrás...

Inicia sesión y continúa leyendo