Libro 3: Capítulo 13

El silencio después del rugido era peor que el caos.

No era paz—era ausencia. Un vacío hueco y sofocante que presionaba contra mi pecho hasta que cada respiración se sentía como fragmentos de vidrio. La bóveda era ahora una ruina, un cementerio de runas destrozadas y cuerpos rotos. El humo se enrosc...

Inicia sesión y continúa leyendo