Libro 3 - Capítulo 18

El mundo estaba mal.

No mal roto. El aire brillaba como una neblina de calor, doblando la luz en fragmentos irregulares que cortaban la oscuridad en pedazos. El túnel había desaparecido, plegado en un vacío que latía como una herida viva. Los dioses estaban dispersos, sus formas imponentes onduland...

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