Libro 3 - Capítulo 24

Bajar se sentía como ser ensartada por el ojo de una aguja hecha de gravedad. Las escaleras no eran escaleras; eran decisiones apiladas en una hélice. Cada descanso susurraba un desenlace distinto. Sentía mis elecciones como moretones floreciendo en un cuerpo que no podía ver. Igual seguimos.

A mit...

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