Libro 3 - Capítulo 31

La mano que salió del aire a mi lado no era pálida como la del Deshilador.

No estaba tatuada como la del Coleccionista.

No ardía, ni sangraba, ni estaba atada por runas.

Era…

cosida.

Cada dedo, una costura.

Cada articulación, un nudo atado en direcciones que dolían a la vista.

Piel como tela estir...

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