Libro 3 - Capítulo 33

La costura se abrió más.

No como una puerta.

No como una herida.

Como si el mundo mismo hubiera olvidado qué lados debían mantenerse separados.

Una luz plateada, fina como hilo, se onduló hacia afuera en anillos que escocieron mi piel. El techo de la caverna tembló, el lago invertido titilando mie...

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