Capítulo 19 La ultima pincelada

El reloj de pared del taller marcaba las ocho de la noche. La tormenta en el exterior había vuelto a desatarse con furia, pero dentro de la estancia solo existía el calor asfixiante de los focos halógenos, el olor penetrante a solvente y la respiración entrecortada de dos cuerpos al límite de la res...

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