Capítulo 37 Donde mueren los secretos

El reloj digital de la Torre Thorne marcaba las dos de la mañana. Fuera, la lluvia de la madrugada caía torrencialmente sobre los cristales del piso superior, transformando las luces lejanas de la ciudad en hilos de fuego difuminados. En el puerto, por primera vez, Isabella dejó de ser una ausencia ...

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