Capítulo 63 Lo que nadie puede comprar

La mañana de la inauguración, Florencia llegó a la galería antes que los técnicos.

Londres todavía estaba gris detrás de los ventanales y las salas olían a pintura fresca, madera y café recalentado. Durante semanas había imaginado aquel día como una frontera. No entre el fracaso y el éxito, ni entre...

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