Capítulo 8 El juego de las máscaras

El resto de la mañana no fue una jornada de trabajo, sino una sucesión de gestos ensayados para fingir normalidad. Contesté correos, revisé contratos y asistí a dos reuniones donde mi voz sonó firme, incluso convincente, mientras por dentro seguía escuchando la advertencia de Alejandro: si algún día...

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