Capítulo 63 Capitulo 63

Vino barato y sillas prestadas

El sábado por la tarde la librería pareció otra.

No más grande, exactamente. Más abierta. Rosa había corrido las mesas hacia las paredes, dejado un rectángulo libre en el centro y apilado ejemplares del autor local en una torre inestable que Elara se encargó de corre...

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