Capítulo 7

Las rodillas de mamá golpearon el suelo con fuerza.

—Es culpa nuestra... fuimos demasiado codiciosos, queriendo conservarlos a los dos... Empujamos a Octavia al infierno con nuestras propias manos...

Papá se quedó ahí, sin palabras.

De pronto alzó el brazo y se dio un bofetón brutal en la cara.

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