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—¿UN MARCADOR? ¿HAS PERDIDO LA CABEZA? ¿SABES CUÁNTO TE VA A COSTAR ESO? —digo. Me sentí traicionada porque no me contó un problema tan grande.

—Tenía que hacerlo —dice, todos lo habrían hecho.

—NO, NO TODOS CAERÍAN EN ESAS TRAMPAS. SABES QUE NADIE TE AYUDA A MENOS QUE LES BENEFICIE... ¡NUNCA! —di...

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