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Desde la perspectiva de Raven:

—Si no llega en diez minutos, me voy— murmuré, lanzando una mirada irritada a mi reloj.

Adam, el genio (nótese mi sarcasmo), tuvo la brillante idea de encontrarnos en una cafetería. Tenía unos documentos que necesitaba entregarme y, fiel a su naturaleza responsable, se...

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