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—¿Has comido? —pregunté a Raven, que estaba tumbada en el sofá bajo una manta, cambiando de canal sin rumbo.

—Estoy demasiado perezosa para ir a la cocina —hizo un puchero, mirando con anhelo hacia la cocina, donde sin duda el aroma de la comida la estaba volviendo loca.

—Te traeré un plato, ¿por qu...

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