Capítulo 12

Miré hacia abajo a la pierna. Mis ojos se abrieron de par en par, el líquido rojo goteaba desde mis rodillas hasta mis piernas. Sentir el dolor de ver sangre me hizo cerrar los ojos.

¡Maldita sea! Miré a mi alrededor. Un par de mis zapatos estaban lejos. Noté una herida de unos veinte centímetros c...

Inicia sesión y continúa leyendo