Capítulo 40

—¿Verine, eres tú? —La cara sonriente de Mikaela se abrió ante mí en cuanto entré al hospital. Noté su piel. ¿Es negra? Solía ser blanca. Tal vez fue a la playa.

Le sonreí—. ¡Mikaela, hola! —Aposté por ella.

—¡Estamos hermosas, ah! —me elogió.

—¡Puedes decir "nosotras"! ¡Solo yo!

¡Maldita sea! ¡...

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