Capítulo 42: No hay escape

Punto de vista de Elara

La mañana del miércoles, el cielo de Los Ángeles colgaba bajo y opresivo, como si pudiera desplomarse en cualquier momento.

Cerré el último compartimento de mi maleta y metí mi pasaporte y el boleto de avión a Milán en mi bolso.

Vuelo a las tres de la tarde. Dejando Califo...

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