Un lugar al que pertenecer

Mientras él continuaba besándole el cuello, Jessie se dio cuenta de que ya no podría ver "El Diario de Noa". Din la estaba poniendo cachonda y sus hormonas no ayudaban.

—Din— murmuró, pero adoraba cómo la hacía sentir. Aún detrás de ella, él le quitó lentamente el control remoto de las manos y apa...

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