El olor de los problemas

—Me sorprende que te quedes a cenar. —Sierra negó con la cabeza, su mirada cayó sobre Kelvin, quien estaba ocupado con su teléfono—. James y mi hermano se fueron hace rato, así que no creo que debas quedarte. —Expresó su opinión.

—No te preocupes, Sierra; me mantendré alejado de ti. —Sus manos segu...

Inicia sesión y continúa leyendo