La mataré

Din preguntó —¿De cuánto dinero estamos hablando?

—Suficiente. Suficiente para que ella inicie su propia línea de moda exitosa y también pague la deuda. Tú estabas allí, y seguías dándole más. Seguías gastando en ella.

Din cruzó firmemente las manos. Había sido engañado por la mujer que creía su a...

Inicia sesión y continúa leyendo