Capítulo 40 El santuario lírico

La mañana del viernes se vistió de gala con un cielo azul impecable, libre de la bruma industrial que habitualmente coronaba los edificios del sector corporativo. Guillermo Villanueva cumplió con la agenda que había delineado la noche anterior. Muy temprano, antes de que el sol recalentara el asfalt...

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