9. TODO POR TU CULPA.

SELINE

—Por favor... —Se aferró a mi mano, suplicando.

Las lágrimas se le acumularon en los ojos.

Nunca la había visto llorar así. Ahora que lo pienso, ella nunca lloró ni siquiera cuando era una bebé.

Siempre venía a mí con una sonrisa y una seguridad que no le temblaban.

No debió hab...

Inicia sesión y continúa leyendo