143. EL LUGAR DE LA BODA

KADE

Una vez más, volvimos a ser lo que solíamos ser. Yo, siguiéndola esta vez, no para encontrar su punto débil; esta vez soy su verdadero guardaespaldas, y ella está haciendo de todo por deshacerse de mí, fracasando estrepitosamente.

Ah, ¿ya te lo dije? Esta vez, el novio soy yo.

Al meno...

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