173. NIÑOS

SELINE

—Quería detenerlo.

Las palabras se asentaron en la habitación de un modo extraño, sin la suavidad que deberían haber tenido, porque Emilia no me miraba como alguien desesperada por obtener perdón, ni sonaba como una mujer que lamentara el daño que había causado.

Sonaba frustrada y aco...

Inicia sesión y continúa leyendo