216. EL VERDADERO CULPABLE

SELINE

Sus ojos no se apartaban de mi vientre.

—Tú… ¿tú… tú… estás… esperando gemelos? —me preguntó.

Lo primero que hizo Mateo cuando me vio fue disculparse. Luego me pidió que no lo perdonara, que nunca lo perdonara en esta vida. Y entonces, sus ojos cayeron en mi vientre.

Por un segundo se que...

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