218. ESTÁN LLEGANDO

KADE

—Nunca te enseñé a ser feliz.

Se me cerró la garganta.

—No podías.

—No. Podría haberlo intentado. Yo mismo nunca aprendí eso. No sé cómo enseñártelo. Esta vida… la vida que elegimos en realidad no te enseña a ser feliz.

Ninguno de los dos apartó la mirada.

—Te observé esta noche.

Asintió...

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