223. SIRIUS Y CELIA

KADE

La culpa me golpeó con tanta fuerza y de manera tan repentina que estuve a punto de apartar la mirada.

A punto.

Entonces ella sonrió.

Pequeña.

Suave.

Completamente para mí.

Y así, todo lo demás volvió a desaparecer.

No había Outfit.

Ni invitados.

Ni olas.

Ni música.

Ni Don....

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