22. ¿MUDARSE?

SELINE

—No tengo ganas de hablar contigo.

—Estoy seguro de que, si te hubiera besado, te habrían dado ganas de devolverme el beso.

Levanté la vista y lo miré de frente.

Se estaba escondiendo otra vez. Ni siquiera el hombre que tenía al lado se dio cuenta.

Yo sí. Yo puedo.

—¿Por qué quieres bes...

Inicia sesión y continúa leyendo