46. SE PUSO DE PIE

SELINE

Llegaron las cinco de la tarde. Kade no.

El reloj hacía tictac demasiado fuerte.

O quizá era solo mi corazón.

Llevaba más de una hora sentada en el sofá, mirando la puerta al otro lado del pasillo. Su puerta.

El vestido rosa empolvado se me pegaba al cuerpo como un secreto que no q...

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