62. EN SUS BRAZOS

KADE

—Vamos, Marcellous. No es tan raro como que me rechaces y luego me beses otra vez.

Lo dijo como si nada, como si no la hubieran arrojado a mis brazos y luego escupido de vuelta al mundo. La miré, con la sospecha metida hasta los huesos. Con Seline, todo es un truco hasta que se demuest...

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