66. EN MITAD DE LA NOCHE

SELINE

—No va a funcionar. No hay forma de que pueda sacarte de mi sistema.

Levanté las manos para señar.

En lugar de eso, Kade envolvió mi mano con una de las suyas, enorme, y la apoyó sobre su pecho.

—Me gustó cuando trazaste las letras en mi pecho.

Me sonrojé con fuerza y tracé las palab...

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