7. ROSA

Mis manos seguían temblando cuando llegamos al hotel donde se estaba quedando Luca. Él me miró a mí, luego a Kade, luego a la lluvia que dejaba la calle brillante, y asintió una sola vez, como si toda la escena tuviera perfecto sentido.

—¿Por qué no llevaste un paraguas? —le exigió a Kade.

—Fue de...

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