84. VERDE

ENTONCES

—Eres Celia. Yo soy Seline. ¿Entendido?

Seline se quedó mirando a su hermana con los ojos muy abiertos.

—¿Pero por qué?

Ella le apretó las manos.

—Dijiste que quieres ver los árboles y el mar. Si eres Celia, entonces nadie te detendrá.

Mientras pueda saborear un poco de libe...

Inicia sesión y continúa leyendo