96. HECHOS EL UNO PARA EL OTRO

SELINE

—Debiste haber sido tú. No ella. Te queríamos a ti. Y mandaste a ella en tu lugar. Le arruinaste la vida. No yo.

No pude ver más allá del dedo acusador.

Él está culpando a Celia por lo que me pasó. Los hombres son iguales en todas partes.

—¿Pero por qué me quieren a mí? ¿No a Seline?

Con...

Inicia sesión y continúa leyendo