Capítulo 41 41

—Pero hasta que sepas si quieres quedarte, no voy a ser la razón por la que ya no puedas irte.

Me quedé mirándolo.

—Eso suena noble hasta que recuerdas que acabas de decidir por los dos.

Aren cruzó los brazos.

—Decidí lo que haré con mi cuerpo.

—Muy bien. Yo también puedo decidir qué hago con el mío...

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